“Yo he venido para que tengan vida, y que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).
Es la abundancia de vida la que produce sanidad, fortaleza, libertad y energía. Nuestro Padre nos ha dado la provisión perfecta para la salud de sus hijos. Eso ocurrió cuando planeó la venida del Señor Jesús. Lo dio por amor a nosotros, para que nos pongamos de pie en el monte de la victoria, porque si el Padre “no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32).
Amigo y amiga mía, aférrate a las promesas y cree que nuestro Señor vino para darnos plenitud de vida.
Con amor,
Pastor Omar Daldi


