Día 30
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Corintios 6:19
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Corintios 6:19
“Si te aferras a mí para salvar tu vida, -dice Dios- te sacaré de cualquier apuro. Te daré el mejor de los cuidados, si sólo llegas a conocerme y a confiar en mí. Llámame y te responderé, estaré a tu lado en los momentos difíciles te espaciaré y luego te haré una fiesta. Te daré una larga vida, ¡te daré mi salvación abundantemente!”. Salmo 91:14-16
“Estoy seguro de que ahora veré la bondad de Dios en esta tierra vibrante. ¡Quédate con Dios! Ánimo. No te des por vencido. Te lo repito: Permanece con Dios”. Salmo 27: 13-14 Versión el Mensaje
“El Señor te protegerá de cualquier enfermedad. No dejará que sufras las enfermedades terribles que conociste en Egipto”. Deuteronomio 7:15
“Que todo lo que soy alabe al Señor; que nunca olvide todas las cosas buenas que hace por mí. Él perdona todos mis pecados y sana todas mis enfermedades”. Salmo 103:2-3
“El tema que enseñaba era el reino de Dios, es decir, que desde ese momento estaban bajo el gobierno de Dios. ¡un gobierno justo! También sanada a la gente de sus enfermedades y de los efectos negativos de su mala vida. La gente llevaba a personas con enfermedades, ya fueran mentales, emocionales o físicas, y Jesús las sanaba a todas, sin excepción” Mateo 4:23-24 Versión el Mensaje
“Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:13-14).
“Yo he venido para que tengan vida, y que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).
“Y esta, que es hija de Abraham, a la que Satanás ha tenido atada durante dieciocho largos años, ¿no debía ser libertada de esta ligadura en el día de reposo?” (Lucas 13:16).
“El Señor te guiará continuamente, Saciará tu deseo en los lugares áridos Y dará vigor a tus huesos. Serás como huerto regado. Y como manantial cuyas aguas nunca faltan” (Isaías 58:11).
“(Jesús) Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 Pedro 2:24).
“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros-porque escrito está: "MALDITO TODO EL QUE CUELGA DE UN MADERO [ÁRBOL]".-, a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentiles, para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe”. (Gálatas 3:13-14, LBLA).
“Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció” (Mateo 8:2-3).
“Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeliones y molido por nuestras iniquidades. Sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz y gracias a sus heridas fuimos sanados” (Isaías 53:4-5).
“Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos” (Mateo 14:14).
“Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos” (Hebreos 4:16).
“Sin embargo, la fama de Jesús se extendía cada vez más, de modo que acudían a él multitudes para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades” (Lucas 5:15).
“A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Y sus discípulos preguntaron: —Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres? —No está así debido a sus pecados ni a los de sus padres —respondió Jesús—, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida. Mientras sea de día, tenemos que llevar a cabo la obra del que me envió. Viene la noche cuando nadie puede trabajar. Mientras esté yo en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en el suelo, hizo barro con la saliva y se lo untó en los ojos al ciego, diciéndole: —Ve y lávate en el estanque de Siloé (que significa “Enviado”). El ciego fue y se lavó, entonces al volver ya veía. Sus vecinos y los que lo habían visto pedir limosna decían: «¿No es este el que se sienta a mendigar?». Unos aseguraban: «Sí, es él». Otros decían: «No es él, sino que se le parece». Pero él insistía: «Soy yo». —¿Cómo entonces se…
“Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo” (Romanos 10:17 ).
“Los sacó con plata y oro; Y no hubo en sus tribus enfermo” (Salmo 105:34).
“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Romanos 8:11).
“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada”. Malaquías 4:2
“Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. Tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que, al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos” (Hechos 5:12-15).
“Por eso, extiende tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús». Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno” (Hechos 4:30-31).