“Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció” (Mateo 8:2-3).
Hay mucha gente que tiene dudas sobre si es la voluntad de Dios sufrir una enfermedad. Además, han escuchado a algunos decirles que es la voluntad de Dios que pase por alguna dolencia.
Hermanos míos, ¿alguna vez se han preguntado: “¿Me sanará Dios si acudo a Él?”. La respuesta a tu pregunta, que se encuentra en la Palabra de Dios, es esta: Sí, lo hará. Por una sencilla razón: Él te ama.
En los Evangelios, vemos cómo personas de cerca y de lejos traían enfermos para que Jesús los sanara. Él no los rechazó ni los sometió a una prueba de pecado. La Biblia dice: «Cualquiera que fuera su enfermedad, dolencia, endemoniado, epiléptico o paralítico, los sanó a todos» (Mateo 4:24 NTV).
Mis queridos amigos, si están sufriendo alguna dolencia, si vos o algún familiar tuyo tiene un diagnóstico médico desfavorable, acérquense a Jesús. Él te ama. Mantente en sus promesas; nuestro precisos Salvado tiene siempre la última palabra en todo.
Con amor,
Pastor Omar Daldi