Día 13 - ¿Enfermo por el pecado?

Escrito el 30/05/2026
Iglesia Del Puente

“A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Y sus discípulos preguntaron: —Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres? —No está así debido a sus pecados ni a los de sus padres —respondió Jesús—, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida. Mientras sea de día, tenemos que llevar a cabo la obra del que me envió. Viene la noche cuando nadie puede trabajar. Mientras esté yo en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en el suelo, hizo barro con la saliva y se lo untó en los ojos al ciego, diciéndole: —Ve y lávate en el estanque de Siloé (que significa “Enviado”). El ciego fue y se lavó, entonces al volver ya veía. Sus vecinos y los que lo habían visto pedir limosna decían: «¿No es este el que se sienta a mendigar?». Unos aseguraban: «Sí, es él». Otros decían: «No es él, sino que se le parece». Pero él insistía: «Soy yo». —¿Cómo entonces se te han abierto los ojos? —le preguntaron. Y él respondió: —Ese hombre que se llama Jesús hizo un poco de barro, me lo untó en los ojos y me dijo: “Ve y lávate en Siloé”. Así que fui, me lavé y entonces pude ver. —¿Y dónde está ese hombre? —le preguntaron. —No lo sé —respondió” (Juan 9:1-12). 

En este relato sobre sanidad vemos que los discípulos hacen una pregunta muy especial, de la cual nosotros podemos sacar una enseñanza enorme para comprender el corazón lleno de amor de nuestro Salvador. 

El hombre vivía en una oscuridad desde el nacimiento, no sabía lo que era el color ni la luz. Hoy en día hay mucha gente que vive en la oscuridad de una vida, en tonos grises, ya sea enfermedad, problemas económicos o angustias por dificultades de sus seres amados. No pueden disfrutar de la multicolor gracia de Dios. 

Los discípulos en esta historia colocaron en medio de la discusión al pecado, ya sea del hombre o de sus padres como la causa de la enfermedad. Muchas veces los religiosos actuales hacen lo mismo, dicen: “Sufres eso, por algo que habrás hecho”. Otras veces el diablo viene a acusarte diciéndote que la oscuridad por la cual estás pasando es una consecuencia de tu obrar. 

La respuesta del Señor Jesús es que no es el pecado lo que debe estar en el centro de la discusión, sino Él, que es la luz del mundo. Él debe ser el eje resplandeciente que disipa toda oscuridad. 

Nuestro bendito Señor le dijo al ciego: —Ve y lávate en el estanque de Siloé (que significa “Enviado”). El ciego fue y se lavó, entonces al volver ya veía”. Qué precioso es Siloé (“nuestro Enviado”), porque es a Él al que tú y yo debemos ir para recobrar la vista, para ver los colores, para gozar el paisaje bendito, para que la oscuridad desaparezca. 

Con amor,

Pastor Omar Daldi